El dedicar un poco de tiempo para jugar o estar “presentes” en la vida de nuestros hijos es el mejor regalo que podemos ofrecerle. A veces con la rutina diaria, el trabajo y otras ocupaciones nos olvidamos de lo importante que es pasar un rato jugando, paseando, pintando, viendo alguna película u haciendo otra cosa placentera con los hijos.
El mensaje que les trasmitimos cuando estamos compartiendo alguna actividad con ellos es que son importantes. Trabajar, hacer las tareas de la casa, realizar nuestras aficiones, y luego si nos sobra algo de tiempo jugar con ellos; los niños captarán enseguida que pasar el tiempo con ellos es algo secundario en nuestra vida.


